Estudios de Lingüística Aplicada

DINÁMICA LÉXICA EN NARRATIVA ORAL TRADICIONAL

 

LEXICAL DYNAMICS IN TRADITIONAL ORAL NARRATIVE

Minerva Oropeza Escobar

Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Sede Golfo


Resumen

La elección léxica ha captado el interés de numerosas disciplinas, entre ellas la psicología, la antropología lingüística y los estudios sobre el discurso. Si bien se ha demostrado que la referencialidad y la elección léxica desempeñan un papel central en la cohesión y el manejo de la información en narrativa obtenida por medios semiexperimentales, dichos fenómenos han sido escasamente explorados en narrativa oral tradicional. A partir del enfoque de Downing (1980), en este trabajo se discute la influencia de los factores cognitivos, contextuales y textuales en la toma de decisiones del narrador respecto a cómo transmitir verbalmente, conforme se desarrolla la interacción, el conjunto de estados, eventos y personajes que tiene en mente. De esta manera, aquí se pone en evidencia la naturaleza interactiva de las decisiones del narrador y el interjuego dinámico entre, por un lado, los marcos discursivo y del evento comunicativo en su conjunto y, por otro, los papeles de los participantes y los puntos de vista respectivos. Asimismo, abordo tanto los recursos que el narrador pone en juego para seleccionar y relacionar entre sí los relatos que presenta en el mismo evento comunicativo, como el interjuego entre el conocimiento tradicional y la agentividad del narrador, en términos de su relevancia para la elección léxica. Los datos proceden de tres eventos comunicativos grabados en español, en los que participan narradores bilingües de comunidades aledañas en la región de Papantla, Veracruz.


Palabras clave: elección léxica; discurso; evento narrativo; habla reportada directa; elementos metanarrativos


Abstract

Lexical choice has caught the attention of a number of disciplines, including psychology, linguistic anthropology and discourse studies. Although it has been demonstrated referentiality and lexical choice play a key role in the cohesion and management of information in narrative obtained through semi-experimental means; such phenomena have been little explored in traditional oral narrative. Based on Downing’s approach (1980), this work discusses the influence of cognitive, contextual and textual factors on the narrator’s decisions as to how to verbally express, as the interaction unfolds, the set of states, events and characters he or she has in mind. In this way, this paper evidences the interactive nature of the narrator’s decisions and the dynamic interplay between the discursive frames and the communication event as a whole, on the one hand, and the participants’ roles and the respective points of view, on the other. In addition, this paper addresses the narrator’s resources to select and articulate the stories displayed in the communication event as such, as well as the interplay between the traditional knowledge and the narrator´s agentivity in terms of their relevance for the lexical choice. The data were obtained from three communication events recorded in Spanish between bilingual storytellers from neighboring villages in the Papantla region, State of Veracruz, Mexico.


Keywords: lexical choice; discourse; narrative event; direct reported speech; metanarrative elements

Fecha de recepción del artículo: 13 de febrero de 2015

Fecha de recepción de la versión revisada: 15 de marzo de 2016

Fecha de aceptación: 12 de abril de 2016

 

La correspondencia relacionada con este artículo debe dirigirse a:

Minerva Oropeza Escobar

esmioro@yahoo.com.mx

1. Introducción

 

El interés por el discurso narrativo ha sido constante entre antropólogos y lingüistas, ya sea desde la perspectiva del arte verbal o performance (Bauman, 1977, 1986; Bauman & Briggs, 1990), de la autoridad, responsabilidad y evidencia (Hill & Irvine, 1993), del interjuego entre variación lingüística y social (Labov, 1972) o de la construcción de identidades grupales.

Otra línea de interés ha sido la elección léxica. Fenómenos tales como la categorización, la terminología de las partes del cuerpo o partonomía, la etnobiología y la etnociencia, en general, han sido ampliamente discutidos, con notables aportaciones de psicólogos, antropólogos lingüistas y, más recientemente, de especialistas en análisis del discurso.

A partir de estos hallazgos interdisciplinarios, y con base en narrativa obtenida en contextos semiexperimentales, se desarrolló, hace algunos años, un modelo (Downing, 1980) que pone en evidencia la compleja interacción entre los factores de índole cognitiva y textual, así como social y situacional (es decir, contextual), implicados. Planteado sucintamente, los factores cognitivos se relacionan con la codificabilidad o la disponibilidad de palabras de nivel básico en la lengua en cuestión, que hacen posible expresar un evento particular. Los factores contextuales guardan relación con el repertorio léxico del hablante con base en su perfil social (sexo, edad, léxico personal, etc.), así como con las características de su interlocutor o audiencia. En cuanto a los factores textuales, estos engloban aspectos tales como la cohesión, la tendencia a evadir la repetición frecuente de palabras, la relevancia temática, etcétera.

Pocas investigaciones hasta el momento han tomado como base el modelo desarrollado por Downing, restringiéndose a narrativa obtenida en contextos controlados o semiexperimentales, como en el caso del estudio realizado con hablantes de karo en Brasil (Gabas, 2001), donde se aplica la misma metodología (incluyendo el film del estudio original), de ahí la importancia de realizar nuevos estudios a partir de este modelo.

El trabajo que aquí se presenta constituye una aportación en dos sentidos: por un lado, a diferencia de los estudios realizados a la fecha, examina la narración oral tradicional desde una nueva perspectiva teórica; por otro lado, forma parte de un conjunto más amplio de estudios realizados por Oropeza, que incluyen el habla reportada directa como marco de reflexividad implícita (Oropeza, 2013), así como el análisis de la identificabilidad y las rutas de identificabilidad (Du Bois & Thompson, 1991), dos de las dimensiones propuestas por Chafe (1994) en el marco del flujo de información, los cuales son asimismo enfoques novedosos. La relevancia de este último tipo de análisis, cuyo modelo teórico original se basa en discurso conversacional, así como la pertinencia de incorporar una nueva ruta de identificabilidad, se discuten en Oropeza (2015). Asimismo, mediante estas aportaciones se ofrece un mejor conocimiento de los aspectos no solo discursivos, sino también culturales, en general, de la región de Papantla, Veracruz.

El punto de partida de este trabajo reside en las decisiones que el hablante debe hacer para transmitir el conjunto de estados, eventos y personajes que tiene en mente. Si bien existe una tendencia general a hacer un uso extensivo de morfemas de nivel básico —es decir, morfemas con un grado intermedio de abstracción—, otras alternativas que se encuentran disponibles para el hablante dependen de factores tales como el grado de detalle o refinamiento de su descripción y la existencia o inexistencia de un término estándar apropiado en el léxico de la lengua en cuestión.

El repertorio léxico personal del hablante y la amplia diversidad de características sociales, tales como edad, sexo, estatus social y el tipo de relación entre el hablante y su(s) interlocutor(es), influyen también en la elección léxica. Los factores textuales incluyen, entre otros, el contexto discursivo, la búsqueda por evitar la subespecificación, la redundancia, la sobreespecificación, la repetición exacta, la confusión entre referentes, etcétera.

Dentro de este marco general, el objetivo de este trabajo es profundizar en el conocimiento de la elección léxica en eventos narrativos. Si bien los hallazgos de Downing, tales como la tendencia a usar lexemas de nivel básico, el amplio uso de palabras para referirse a seres humanos, el uso de términos supraordinados como estrategia para la introducción de nuevos referentes o para dar seguimiento a referentes bien establecidos, se encuentran ampliamente documentados en los datos de este análisis, algunos aspectos requieren mayor estudio. Para efectos del presente artículo, me centraré en aquellos elementos que pueden considerarse específicos del tipo de discurso que abordo —en este caso, narrativa oral tradicional— y que incluyen, entre otros, el uso extensivo de habla reportada directa y los recursos enmarcadores correspondientes, o bien aquellos que Downing no abordó con detalle, como la elección léxica en los elementos metanarrativos.

 

 

2. Datos

 

Como se mencionó anteriormente, en este estudio se analizan eventos de habla que se centran en relatos tradicionales, conocidos popularmente como historias. Dichos eventos fueron grabados en español, entre hablantes bilingües, en comunidades rurales de la región de Papantla durante la primavera de 1990, como parte de mi proyecto de tesis de maestría.1

La mayoría de los relatos examinados tratan sobre el origen de un personaje mitológico conocido como el Trueno Viejo, asociado al diluvio y que yace encadenado en el fondo del mar. Otra de las narraciones ofrece una interpretación de la vida de Jesús, María y José: las tres figuras centrales de la tradición católica. Todos estos relatos son considerados historias verídicas tanto por los narradores como por las comunidades en su conjunto.

 

 

3. Método

 

Se dio un tratamiento específico a los relatos, de acuerdo con el conocimiento desarrollado durante décadas sobre dicho género discursivo. Así, con el propósito de enmarcar la elección léxica, se siguieron los criterios de Labov (1972) respecto a las secciones estructurales del discurso narrativo oral. Adicionalmente, para efectos del análisis, se consideraron únicamente palabras de contenido, particularmente referencias nominales a entidades concretas —en oposición a palabras funcionales. Puesto que los relatos que se analizaron contienen un amplio número de instancias de habla reportada directa, se hizo una distinción entre habla reportada y habla no reportada al interior de la trama narrativa. Los elementos metanarrativos —ya se trate de secciones o comentarios— se diferenciaron sistemáticamente de la trama narrativa.

En ambos casos, el propósito fue alcanzar una mejor comprensión de la dinámica de la elección léxica no solo al interior de cada sección, sino también a través de ellas. En virtud de que las sesiones etnográficas generalmente comprendían varias narraciones, se incluyeron, asimismo, las consideraciones metapragmáticas del narrador.

Dentro de la noción más amplia de recursos metalingüísticos, se hizo una distinción entre secciones metanarrativas, que enmarcan la historia en su conjunto, tales como resumen y coda, y otros elementos metanarrativos. Estos últimos incluyen comentarios metanarrativos y habla reportada, así como la cláusula que enmarca el habla reportada directa, los cuales no se conciben, en sentido estricto, como parte de la trama narrativa. Se consideran metanarrativos debido a que representan el habla de otro(a) —habla reportada directa— antes que describirla de manera referencial, o bien enmarcan una unidad específica de discurso estableciendo sus límites (la cláusula enmarcadora del habla reportada directa, también llamada atribución (Chafe, 1994), o ayudan a precisar o clarificar un elemento particular de la historia.

La decisión es de naturaleza claramente metodológica, puesto que existe una interacción entre los elementos de ambos grupos. Por ejemplo, hay una correlación entre episodios específicos y el uso de habla reportada directa. Así, mientras que el resumen, la sección de orientación y la coda son bajas en instancias de habla reportada directa, la complicación y la resolución de la acción hacen un uso extensivo de ella.

 

 

4. Análisis y resultados

 

4.1. Elección léxica en secciones metanarrativas

 

Diversos estudios han demostrado, en el caso de otros géneros discursivos, la relevancia de las secciones metanarrativas tanto para la comprensión de la historia como para el manejo de la interacción comunicativa misma. La elección léxica, entendida aquí como la verbalización de personajes y objetos, contribuye de manera fundamental a ambas funciones. En lo que sigue, se discutirá las especificidades de las sesiones de apertura y cierre, así como los recursos puestos en juego por el narrador para establecer un vínculo entre historias sucesivas.

En primer lugar, se observa que el resumen y la sección de orientación son altas en información expresada mediante referentes nominales; en tanto sesiones que abren la historia implican la introducción de personajes, situaciones y escenarios. Por el contrario, las secciones de complicación de la acción y resolución tienden a ser bajas en densidad de información nueva, en virtud de que la mayoría de los personajes ya se han introducido y mantenido mediante recursos morfológicos y/o pronominales. En este sentido, como lo han señalado estudios previos (Du Bois, 1980), algunos personajes y objetos son específicos de una cierta sección narrativa porque su papel consiste más bien en especificar o caracterizar a otros personajes u objetos que aparecen de manera consistente a lo largo de la historia. Por supuesto, eso no quiere decir que nada nuevo sucede en lo que he denominado secciones de baja densidad, sino que, más bien, lo que es nuevo se expresa mediante recursos distintos a los nombres y frases nominales, como son verbos y adjetivos, entre otros.

Dentro de los elementos que no se mantienen en otras secciones narrativas o que tienen limitada ocurrencia más allá de su primera mención, se identifican nombres que no son estrictamente referenciales o que no contribuyen a especificar a otro referente. Han de verse, más bien, como parte del repertorio cultural disponible al narrador, como son los recursos enmarcadores del relato. En este caso, los datos del presente estudio muestran que el narrador tiene cierta libertad para seleccionar y verbalizar dichos elementos, pero dicha libertad se encuentra cultural y genéricamente condicionada. Así, en el fragmento que se presenta en (1),2 el recurso que cierra la historia hace referencia al género narrativo correspondiente.3

 

(1)

1 Don Nemesio:

Y así es la historia.

 

2 Minerva:

Ah.

 

3 Don Nemesio:

Sí... así es la historia.

 

Puesto que los eventos que se analizan articulan varios relatos, se identificaron algunas estrategias para establecer un puente entre la historia previa y la subsiguiente. En (2), por ejemplo, inmediatamente después de la referencia al género discursivo implicado, se alude al relato siguiente con base en las similitudes compartidas por los protagonistas:

 

(2)

4 Don Nemesio:

Y... y ora… hay otro también de…de un muchacho.

 

5

…Ese tenía su papá tenía su mamá y él era solito.

 

Así, la referencia explícita a las afinidades de los protagonistas de ambas historias establece el vínculo entre ellas. A este respecto, mientras que la dinámica de historias sucesivas ha sido estudiada en discurso conversacional (Sacks, 1974), la sucesión de relatos tradicionales y las estrategias transicionales implicadas permanecen inexploradas. Es decir, mientras que los factores situacionales pueden hacer relevantes relatos particulares y favorecer arreglos específicos, las narraciones pueden ser mentalmente archivadas de acuerdo con criterios tales como género, tema, propiedades de los protagonistas, y así sucesivamente (Oropeza, 2003).

Por otro lado, la atención al evento de habla en su conjunto, más que a relatos aislados, es necesaria para que la audiencia —y el investigador— le dé sentido a un relato o sección particular. Ello resulta palpable a partir del hecho de que palabras tales como también, en el fragmento (2) presentado arriba, son inexplicables por la mera atención al contexto lingüístico adyacente. Sin embargo, visto como parte de un contexto más amplio, la palabra también establece una comparación que trasciende el límite narrativo inmediato.

Como se señaló anteriormente, conforme se desarrolla la historia, los personajes y objetos que se han introducido pueden ser confinados a una sección específica o mantenidos a lo largo de la narrativa.

En comparación con las secciones no-metanarrativas, las secciones metanarrativas difieren a este respecto, como lo muestra el fragmento que aparece en (3). Aquí, como parte de la coda que cierra la historia, se hace referencia a la situación actual del personaje protagónico, Juan. Encadenado en el fondo del mar, luego de provocar un diluvio, produce sonidos identificables que se asocian con su voz. Estos, sin embargo, actualmente no son perceptibles con claridad en el área debido al ruido que emite el equipo industrial instalado en la región de Papantla en las últimas décadas. El pronombre yo se refiere al narrador, como tiende a ser el caso en los elementos metanarrativos.

 

(3)

1 Don Saúl:

Ahora ya muy poco se oye por los quemadores —digo yo—.

 

2

…Porque sí se oía clarito.

 

3 Minerva:

Ah.

4 Don Saúl:

Sí… hacía como que tronaba.

 

Este fragmento de la coda enmarca, pues, la primera mención de un referente en la sección que cierra la historia: circunstancia de otra manera inesperada. Este hallazgo respalda la propuesta de Downing en el sentido de que la elección léxica es sensible no solo al contexto discursivo inmediato, sino también a su posición específica dentro de la narración en su conjunto. Empero, como hemos visto, la elección léxica puede verse influida, además, por la posición del relato dentro del evento de habla en su conjunto.

4.2. Otros elementos metalingüísticos y metapragmáticos

Pasemos ahora a examinar lo que he designado elementos metanarrativos no-seccionales. Como se mencionó anteriormente, dichos elementos abarcan el habla reportada directa y la cláusula enmarcadora respectiva (o atribución), así como los comentarios metanarrativos y los enunciados metapragmáticos (Lucy, 1993a, 1993b). Algunos nombres o frases nominales, como se indicó previamente, se limitan a una sección narrativa particular. Lo mismo es cierto en el caso de los comentarios metanarrativos. Con excepción de las expresiones conocidas como fáticas (Jakobson, 1980), que no se incluyen en este estudio, los comentarios metanarrativos generalmente incluyen descripciones o definiciones (cf. Du Bois, 1980) que ayudan a especificar algún elemento narrativo recientemente mencionado o alguna circunstancia que la audiencia debe conocer para darle seguimiento a la trama. Por lo general —pero no de manera exclusiva— eso significa que, una vez cumplida su función clarificadora u orientadora, se dejan de lado. En el fragmento que mostramos en (4) tenemos una situación intermedia en la que el narrador ofrece dos palabras posibles para un referente y mantiene una para la emisión narrativa subsecuente. El relato se refiere a la vida de Jesús. En este momento, el rey está buscando un esposo para su hija, María. Una especie de competencia tiene lugar, en la que se pide a los jóvenes que mantengan una vara en la mano. El joven que, al sostener la vara, logre convertirla en flor, desposará a la princesa.

 

(4)

1 Don Nemesio / Narrador:

Bueno... ya dicen ora pues,

 

2 Don Nemesio/Ayudantes del rey:

en tal lugar hay un señor.

 

3

Está aserrando.

 

4

Y este… a ver, ¡vayan a traerlo!

 

5 Don Nemesio:

…Ya ves que los reyes, pues tenían escolta o soldados.

[…]

 

8

Ya llegó la escolta y… le dice:

9 Don Nemesio / Escolta:

A ver señor, favor de acompañarme.

 

Como puede observarse, la palabra escolta se introduce en un comentario metanarrativo. La elección soldados, sin embargo, se limita a este comentario metanarrativo en particular. En este fragmento, podemos apreciar una de las estrategias empleadas por el narrador para introducir un comentario metanarrativo: pausar y luego dirigirse al interlocutor, suspendiendo, con ello, la continuidad de la trama.

De paso, conviene señalar que, en virtud de que los comentarios metanarrativos implican a menudo dirigirse a la audiencia, el uso de las formas referenciales arroja luz sobre aspectos tales como el grado de formalidad o el tipo de relación entre los interlocutores. Puesto que en español existen dos pronombres para la segunda persona de singular (es decir, y usted; como en ya ves que…), la elección de una u otra —puede considerarse— expresa indicialmente ese tipo de información.

Retomando el análisis de los elementos metanarrativos no-seccionales, el uso de habla reportada directa en narrativa en español se enmarca en general por una cláusula que contiene un verbo de habla, por lo común: decir. No es poco frecuente reportar también pensamientos en narrativa tradicional. Los pensamientos reportados (Chafe, 1994) se enmarcan por una cláusula que contiene el verbo pensar.

Con relación a la elección léxica (Oropeza, 2010) en la cláusula enmarcadora, se encontró que, en los casos en que participan personajes colectivos, el uso de aquella puede conducir a la individualización de un miembro del grupo en particular. Así, por ejemplo, en los relatos examinados para este estudio, Los Truenos, hombres de edad avanzada encargados de producir la lluvia y los fenómenos meteorológicos asociados, actúan como entidad unitaria hasta que tiene lugar un diálogo con Juan: el chico que desencadena el diluvio. Si bien las entidades colectivas pueden tomar turnos como tales en la narración, en muchos casos el uso de habla reportada directa implica la individualización de un miembro del grupo, como podemos constatar en (5).

 

(5)

1 Don Nemesio / Narrador:

Pues ahora ya llegaste aquí a mi casa, dice San Miguel,

 

2

ahora no te vas a ir, dice.

 

Mientras que Los Truenos ya se han introducido previamente en la historia, no se había hecho mención a uno de ellos en particular hasta que tiene lugar el intercambio conversacional. Sin embargo, la primera mención puede también ocurrir en la cláusula enmarcadora, como lo exhibe el fragmento que se muestra en (6), en el que se menciona por primera vez a la Virgen María. En este momento del desarrollo de la trama, Los Truenos intentan, sin éxito, atrapar a Juan. La Virgen María proporciona la solución.

 

(6)

1 Don Saúl / Narrador:

Entonces dijo la Madre de Nosotros, sí…María… la Virgen María,

 

2

dice,

 

3

…que dice,

 

4 Don Saúl / Virgen María

Mira,

 

5 Don Saúl / Narrador:

dice.

 

6 Don Saúl:

Y eran doce ellos.

 

7

Que arrancó su… pelo [refiriéndose a la Virgen María].

 

8 Don Saúl / Virgen María:

Con esto,

 

9 Don Saúl / Narrador:

dice,

 

10 Don Saúl / Virgen María:

mira,

 

11 Don Saúl / Narrador:

O sea… que se volvió cadena… se volvió cadena.

 

Este ejemplo ilustra no solo la introducción de un nuevo referente en la cláusula enmarcadora, sino también el intento del narrador por determinar la elección léxica más apropiada de entre varias posibles opciones. En este caso, parece que el narrador trata de ser más preciso cada vez, puesto que la primera opción, la Madre de Nosotros, podría ser ambigua como primera mención, cuando el contexto aún no ha sido claramente establecido. En tales circunstancias, la palabra María hace suficientemente clara la expresión, pero la Virgen María es una expresión más respetuosa y consistente con la tradición católica para designar a los personajes sagrados, acompañando el nombre propio con una palabra que especifica su estatus (ángel, santo(a), virgen, etcétera).

Centrémonos ahora en la cita o habla reportada propiamente. El habla reportada, comparada con el habla no reportada, implica la presentación de referentes desde la perspectiva particular del personaje cuyas palabras se citan. Así, por ejemplo, el personaje femenino de la historia se refiere a Los Truenos como mis hijos, término (hijos) que es también usado por el narrador en el contexto narrativo situado dentro del dominio del habla reportada directa. Este ejemplo ilustra la observación de Downing en cuanto a que, en el caso de los seres humanos, surgen dificultades al determinar cuáles menciones son básicas, dado que hay una amplia gama de términos diferentes que exhiben distintas perspectivas, actitudes, grados de formalidad, matices y así sucesivamente. En este sentido, mis hijos pudiera no ser más básico que Los Truenos, sino simplemente diferente, al responder a distintas necesidades comunicativas a lo largo de la historia.

El habla reportada, al igual que la atribución, puede enmarcar la introducción de un nuevo referente, es decir, de un objeto que no había sido mencionado antes. En el siguiente fragmento, presentado en (7), Juan habla a la gente de su comunidad respecto a la forma en que podrían deshacerse de un águila inusualmente grande que se lleva consigo a aquellas personas que no toman la precaución de cubrir su cabeza con una canasta.

 

(7)

1 Don Joel / Narrador:

Después dice Juan,

 

2 Don Joel / Juan:

así como quiera nos estamos escapando,

 

3

...pero yo la voy a matar.

 

4

¿Quién tiene pistola?

 

5

… ¿Tiene fulano?

 

6

Pues que me la preste,

 

7

dice.

 

[…]

 
 

12 Don Joel / Narrador:

Pues entonces… le dieron esa pistola.

 

Como puede apreciarse, el referente pistola no necesita ser reintroducido en el contexto circundante, sino que es tratado como dado, como lo hace evidente el empleo del adjetivo demostrativo esa. Esto significa que el habla no reportada aprovecha o toma ventaja, por así decir, de los nuevos referentes introducidos en el habla reportada.

 

 

5. Comentarios finales

 

Este análisis demuestra la relevancia de emprender el estudio de la elección léxica desde una perspectiva más amplia que la adoptada en trabajos previos. Considerados de esta manera, los episodios son relevantes como instancia enmarcadora en tanto que a) determinan la alta o baja densidad de los referentes introducidos en una sección particular, así como b) la ocurrencia limitada o consistente de algunos referentes a lo largo de la historia. Los episodios también se asocian al uso extensivo o limitado de habla reportada, otra unidad de discurso relevante para la dinámica de la elección léxica.

En el caso de eventos que implican la narración de varios relatos sucesivos, algunos elementos léxicos tienen una ocurrencia bastante limitada, pero desempeñan un papel crucial al articular la historia previa con la subsecuente. Los recursos empleados pueden consistir en una alusión al género de la historia, o bien a los protagonistas de dos relatos sucesivos.

La naturaleza altamente emergente de los comentarios metanarrativos tiene su correlato en el ámbito altamente restringido de los referentes implicados. Una vez que estos han cumplido su función de clarificar o hacer más precisas las propiedades de un elemento narrativo, o de orientar al interlocutor en un punto específico de la historia, suelen descontinuarse. Esta es, sin embargo, una tendencia más que una regla, puesto que algunos referentes cuya primera mención tiene lugar en un comentario metanarrativo, pueden, bajo circunstancias específicas, retomarse más adelante, en el contexto adyacente. Por otra parte, el uso frecuente de formas vocativas en los comentarios metanarrativos y la necesidad, en español, de elegir, para la segunda persona del singular, entre la forma pronominal informal o formal, indica el tipo de relación que establecen el narrador y la audiencia.

El amplio uso del habla reportada directa en la narrativa oral tradicional representa otra interesante problemática en discurso narrativo. En general, todo parece indicar que las secciones de habla no reportada del relato aprovechan las elecciones realizadas en el contexto del habla reportada. Es decir, un término introducido en el habla reportada no necesita reintroducirse como nuevo en el habla no reportada, sino que se le trata más bien como dado. No obstante, puesto que la animación de los personajes de la historia requiere que el narrador adopte el punto de vista de estos, diferentes términos pueden emplearse en el habla reportada para referentes previamente introducidos.

Por lo que respecta a la cláusula enmarcadora del habla reportada, la introducción de nuevos referentes se corrobora en los datos de este estudio. En el caso de los referentes colectivos, se identifican dos tratamientos: el uso de una categoría colectiva, o bien la individualización de uno de sus integrantes. Muchos casos de individualización ocurren precisamente en la cláusula enmarcadora, cuando el habla reportada se atribuye a un miembro específico del grupo.

 

6. Referencias

 

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Bauman, Richard (1986). Story, performance and event: Contextual studies of oral narrative. Cambridge: Cambridge University Press.

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Chafe, Wallace (1994). Discourse, consciousness, and time: The flow and displacement of conscious experience in speaking and writing. Chicago: The University of Chicago Press.

Downing, Pamela (1980). Factors influencing lexical choice in narrative. En Wallace Chafe (Ed.), The Pear stories: Cognitive, cultural, and linguistic aspects of language production (pp. 89–126). Norwood: Ablex.

Du Bois, John W. (1980). Beyond definiteness: The trace of identity in discourse. En Wallace Chafe (Ed.), The Pear stories: Cognitive, cultural, and linguistic aspects of language production (pp. 203–274). Norwood: Ablex.

Du Bois, John W., & Thompson, Sandra A. (1991). Dimensions of a theory of information flow. Santa Bárbara: Departamento de Lingüística, Universidad de California.

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Hill, Jane H., & Irvine, Judith T. (1993). Responsibility and evidence in oral discourse. Cambridge: Cambridge University Press.

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Labov, William (1972). The transformation of experience in narrative syntax. En Language in the inner city. Studies in the black English vernacular (pp. 356–396). Filadelfia: University of Pennsylvania Press.

Lucy, John (1993a). Metapragmatic presentationals: Reporting speech with quotatives in Yucatec Maya. En John Lucy (Ed.), Reflexive language: Reported speech and metapragmatics (pp. 91–125). Cambridge: Cambridge University Press.

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Sacks, Harvey (1974). An analysis of the course of a joke’s telling in conversation. En Richard Bauman & Joel Sherzer (Eds.), Explorations in the Ethnography of speaking (pp. 337–353). Cambridge: Cambridge University Press.

 

 

7. ANEXO

 

Juan Aktzín y el Diluvio4

 

Los Truenos, dicen esos son santos, angelitos, y esos viven como nosotros; pero ellos viven al pie de un cerro, donde hay una cueva grande.

Uno que se llamaba Juan, al que ahora han llevado a Tecolutla, al mar —dicen—. Que era un flojo, que allá le mandaron su comida y que se fuera. Se fue. Iba andando, iba andando; hasta que por fin, donde le entraba la noche, ahí se quedaba. Cuando amanecía, caminaba otra vez y se iba; hasta que por fin oyó que estaban leñando, que estaban picando leña, y dijo:

—¿Quién es esa persona que está cortando leña?

Y se fue ahí donde oía que hacían el ruido. Entonces vio que no era nadie, que no era nadie. Vio un hacha que estaba apurada; estaba a los hachazos, estaba trozando unos trozos —dicen—. Entonces dijo:

—¿Cuándo se va a ir? La voy a espiar.

Acabó de rajar la leña, se empezó a formar un tercio, se amarró y luego el hacha se metió en medio del tercio. Entonces dijo Juan:

—Y esa leña ¿cómo se va a ir? No veo a nadie. ¿Ahora cómo se va a ir?

Entonces dicen que se fue rodando, se fue rodando. Juan la iba siguiendo despacito; no la alcanzaba. Dice:

—Pues voy a ver hasta dónde va a llegar ese tercio de leña. Y así se fue y llegó hasta donde dicen que están Los Doce Truenos. Llegó y dicen que ahí se volvió a ensartar y el hacha se guardó. Entonces llegó ahí y cuando llegó dicen que había gente y eran Los Truenos. Entonces llegó ahí. Pidió trabajo. Le dijeron:

—¡Cómo no! Te voy a conseguir trabajo porque no hay quien se quede a cuidar. Tú no vas a ir a ninguna parte; solamente te vas a quedar a cuidar aquí la casa.

—¡Ah, bueno!

Dicen que había mucho de comer donde vivían Los Truenos: había plátanos, frijol: de todo.

Bueno, al otro día en la mañana, que le dicen:

—Juan, te vas a quedar. Nosotros vamos a ir a trabajar porque donde de veras se estaban muriendo los animales, se estaba secando todo; donde hacía mucha falta el agua, entonces los mandaba Dios:

—Allá se está muriendo la gente porque no hay agua. Ya no se da nada porque está seco ahí.

Se van y empieza a llover, empieza a llover.

—Nosotros nos vamos a ir muy lejos —que le dicen a Juan—; te vas a quedar. No vayas a ninguna parte ni vayas a agarrar nada. Si quieres plátano, tú no vayas a agarrar un plátano: tú vas a decir: “¡Que caiga un platanito!” Te va a caer uno o si no, dos.

Pero entonces él pensó:

—Bueno ¿por qué me dicen que si se me antoja un plátano voy a pedir que caiga un plátano? Un plátano no me va a alcanzar ¿Por qué me dicen eso?

Entonces que dice:

—¡Que caiga un plátano!

Y dicen que cayó plátano; pero mucho. Entonces quedó atrapado. Dicen que ahí se murió: se ahogó.

Y aquellas gentes ya se daban cuenta de lo que le iba a pasar a Juan: ellos lo estaban calando para ver si de veras obedecía lo que le decían. Entonces, cuando ellos llegaron...se vinieron, se dieron cuenta que Juan estaba muerto, se había ahogado: se tapó con tanto plátano.

Venían llegando y ahí estaba. Lo hicieron revivir. Entonces que le dicen al otro día:

—Pues ahora sí nosotros nos vamos a ir a tal parte. Ahora sí vas a poner el nixcón; pero vas a poner un granito de maíz: no vayas a echar un puño, porque si echas un puño no va a caber ahí, en esa olla, el nixcón.

Pero él no hizo caso; se quedó pensando:

—Pero un granito de maíz ¿cuándo me va a alcanzar?

Pero el maíz, por ejemplo, un puñito, se vuelve mucho nixtamal.

Agarró un puño donde hirvió el nixcón y que echa un puño de maíz —dicen—. Se volvió a ahogar —dicen—. Se tapó, se murió otra vez. Ahí se quedó.

Y aquéllos ya sabían otra vez. Se vinieron los doce angelitos. Llegaron, sacaron a Juan y lo hicieron revivir.

Entonces al otro día volvían a ir, y que le decían:

—Mira, Juan, ahora vas a poner la olla del frijol: vas a echar un frijol nada más: no le vayas a echar más, si no te va a pasar otra vez lo que te pasó.

Pero yo creo que el Dios lo estaba calando para ver si hacía caso a lo que le decían. Y pensó:

—No me va a alcanzar. ¿Cuándo nos va a alcanzar? ¡Somos muchos! Ellos son doce, y yo, trece ¿Cuándo nos va a alcanzar?

Que agarra un puño y lo volvió a echar. Y así le volvió a pasar —dicen—. Le pasó otra vez. Y llegaron otra vez: estaba muerto otra vez. Que lo sacan y que lo reviven otra vez.

Entonces ellos trabajaban todos los días y ya se iban otra vez. Entonces que le dicen:

—Ahora sí vamos a trabajar otra vez.

Pero dicen que cada quien tenía su baúl donde dejaban el traje de ellos, espadas y todo. Entonces cada quien agarraba su baúl, sacaba su traje, se vestían, y ya cuando acababan de alistarse salían a la puerta y dicen que sacaba su espada; pero dicen que no la sacaba toda: nada más un cachito; nada más le hacían así. Entonces ellos tronaban y volaban y así se iban; seguían.

Bueno, pues le decían a Juan:

—Ora así como estás viendo ese baúl, no vas a pensar que vas a agarrar una cosa de aquí en este baúl.

El otro baúl que estaba en un rincón, dice:

—No vayas a pensar que vas a agarrar algo porque si no va a pasar una cosa.

Él pensó:

—Bueno, ¿por qué dijeron eso?

Se quedó pensando y dijo:

—No, pues yo voy a destapar ese baúl. ¿Por qué me dijeron que no lo destapara?

Que se arrima donde estaba el baúl. Dicen que lo destapó y que con ése hacían ellos el diluvio: atraía truenos y remolinos: todo. Empezaba a caer así...

Pero entonces empezó a matar a la gente —dicen—. Empezó el diluvio. Dicen
que se estaba muriendo la gente y se estaban ahogando. Venía el remolino. Todos los árboles se estaban cayendo.

Entonces aquellos angelitos se dieron cuenta de lo que estaba pasando, oyeron y se vinieron. Y por fin lo querían agarrar; pero nadie lo podía agarrar: ni ellos lo podían agarrar. Entonces dicen que le pusieron... por ejemplo, un animal, cuando lo quieres agarrar, le pones una trampa para que caiga. Pusieron unas cadenas así para ahí cuando llega, ahí lo agarran —dicen—. Pero no lo podían agarrar, no lo podían agarrar. Entonces dijo la madre de nosotros, María, la Virgen María, que dice:

—Mira —dice—.

Que arrancó su cabello y se volvió cadena.

—Con esto.

Con eso dicen que cayó: ahí cayó Juan. Lo agarraron, lo desarmaron, le quitaron su espada, él es de julio, el veinticuatro, el día de San Juan: ése mero día estaba matando la gente. Entonces dicen que lo que hicieron —dicen— lo fueron a meter hasta el fondo del mar: ahí lo fueron a dejar, ahí lo fueron a amarrar, ahí lo...dicen que ahí lo tienen trabucado y por eso a veces se oye. Ahora ya muy poco se oye por los quemadores —digo yo— porque sí se oía clarito, como que tronaba; se oía cerca —decían los abuelos—. Así lo agarraron.

 

Notas

 

1 Cf. Oropeza (1994), que fue la base de una publicación posterior (Oropeza, 1999).

2 Los textos de los ejemplos corresponden al relato “Juan Aktzín y el Diluvio”, véase Anexo.

3 Las convenciones de transcripción empleadas aquí son congruentes con las unidades de análisis en las que se sustenta el estudio. Así, tanto las acciones y fragmentos narrativos como los elementos metanarrativos —incluyendo el habla reportada directa y su cláusula enmarcadora— se representan consistentemente. Los papeles adoptados por el hablante, es decir, narrador, metanarrador y personaje, se diferencian sistemáticamente, así como los intercambios ocasionales entre narrador e investigador. Las pausas y los comentarios del investigador se transcriben cuando se considera relevante. Cada línea se numera para facilitar su referencia. Una lista completa de convenciones se proporciona a continuación:

Don Nemesio / Narrador: El hablante en su papel de narrador

Don Nemesio / Juan: El hablante animando un personaje (en este caso, Juan)

Don Nemesio: El hablante en su papel de metanarrador

1 Número de línea dentro de un fragmento narrativo

—dice, o —dice— Cláusula enmarcadora del habla reportada directa

[ ] Comentario del investigador

… Pausa

escolta Las negritas enfatizan un nombre o frase nominal

4 El relato analizado en este artículo forma parte de un amplio acervo narrativo recopilado en la región de Papantla, Veracruz, con el propósito de realizar un análisis estructuralista de la mitología totonaca. El texto fue tomado de Minerva Oropeza Escobar (1994), Aproximación interpretativa al mito totonaca “Juan Aktzín y el Diluvio” (Tesis de maestría). México: Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social.

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